¿Por qué la biotecnología es hoy tan importante para Chile?

¿Por qué la biotecnología es hoy tan importante para Chile?

Abordar de manera seria este tema puede hacer la diferencia en el desarrollo de un país. Chile tiene grandes desafíos en esta materia.

 

Existe consenso de que la biotecnología y la ciencia básica en Chile es de gran importancia, ya que el nuevo conocimiento permitirá al país dar valor agregado a los productos que desarrolla. Así, por ejemplo, se puede crear una nueva tecnología, mejorar o modificar procesos en las áreas médicas, industriales, vegetal, minera, etc., para hacerlos más eficientes y competitivos.

«No podemos seguir basando nuestra economía en la explotación de recursos naturales y en la exportación de materia prima como el cobre y las frutas; sabemos que nuestra materia prima permite generar productos de mayor valor que son producidos en países desarrollados tecnológicamente y que luego Chile importa», señala la doctora Claudia Stange Klein, del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.

A su juicio, con la biotecnología nuestro país puede desarrollar sus propias estrategias y procesos para generar productos elaborados de última línea, los cuales tienen un mayor valor en el mercado nacional e internacional. «Por ejemplo, generar nuevas variedades de frutas con mayor valor nutricional, variedades de plantas tolerantes a salinidad, obtención de pigmentos naturales como aditivos en alimentos -para reemplazar los insanos pigmentos artificiales-, desarrollo de enzimas para procesos alimenticios específicos, generación de vacunas para peces, bovinos, etc.».

Para Michael Handford, subdirector del programa de Doctorado en Biotecnología Molecular de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, nuevas áreas como la tecnología de la información y de medicina son rubros sin tan larga data en el país y podrían reportar grandes beneficios. «Por otro lado, en décadas más recientes, la ciencia básica ha sido impulsada principalmente en las universidades. En este sentido, la biotecnología hoy en Chile nos ha ayudado a aplicar los grandes avances realizados en los laboratorios chilenos a las distintas industrias nacionales e internacionales, generando mayores recursos, empleo, especialmente de profesionales capacitados, y estrechando los vínculos entre el área académica y el área productiva».

Situación actual

En Chile, en los últimos años la biotecnología ha recibido gran apoyo del Estado a través del financiamiento de proyectos biotecnológicos, por ejemplo, Fondef, Corfo, FIA, start ups, CopecUC, etc. Estos fondos tienen un elevado nivel de competencia, ya que hay muchos científicos y emprendedores interesados en innovar usando biotecnología. «Se requiere que los fondos de financiamiento aumenten para dar cabida a las interesantes iniciativas que no alcanzan a ser financiadas. Es imperioso que de parte del Estado se refuerce la política de incentivo a la ciencia y biotecnología inyectando mayor cantidad de recursos. Un país sin Investigación y Desarrollo (I+D) se estanca en el mundo que vivimos y no se eleva al desarrollo», indica la doctora.
Detalla que Chile invierte casi un 0,4% del PIB en I+D, el menor de los 29 países de la OCDE, bajo México. «Por otro lado, en nuestro país hay un bajo porcentaje de profesionales dedicados a I+D (2,5 de cada mil trabajadores) a pesar de que existe un gran incentivo al perfeccionamiento a través de becas en Chile (Conicyt) y en el extranjero (Becas Chile)».

Y agrega: «Sin embargo, estamos viendo hoy que el capital humano avanzado no tiene expectativas claras de trabajo luego de su perfeccionamiento, ya que faltan centros de investigación adecuados donde puedan desempeñarse y por insuficientes fondos para el financiamiento de los proyectos biotecnológicos. Otro aspecto es que al igual que en países desarrollados se podría dar mayor incentivo a empresas para invertir en I+D en conjunto con entidades públicas».

Desafíos

Para Claudia Stange, Chile tiene varios desafíos y deudas con la biotecnología, por ejemplo, aumentar los recursos a I+D, los que están estancados hace 10 años. «Se ha solicitado y anunciado aquello desde hace años, pero no vemos mejora. Definitivamente, este es ‘el cuello de botella'».

A su juicio, Chile tiene buenos científicos que hacen excelente ciencia y biotecnología, muchos de ellos se han formado en Chile y en el extranjero con becas del Estado, pero no se puede impulsar el perfeccionamiento de capital humano si después los profesionales no tienen recursos ni lugar donde desempeñarse. «El desafío del país es hacerse cargo de dar apoyo a toda la cadena de valor, desde facilitar el perfeccionamiento hasta la generación de más recursos para que se puedan producir nuevos productos biotecnológicos ‘hechos en casa’. En otras palabras, tener un plan del Estado en I+D».

Precisa que la experiencia de Brasil es un claro ejemplo a seguir, país que aumentó al 1% de su PIB la inversión en I+D, siguiendo el ejemplo de naciones desarrolladas como Corea y Finlandia, donde este tipo de inversión les permitió adquirir la solidez económica.

«Por otro lado, estos recursos también deben venir del incentivo de empresas privadas interesadas en utilizar la biotecnología para dar valor agregado a sus procesos y tecnologías o competir de mejor manera con nuevos o mejores productos en un mercado globalizado. Debemos ser capaces de impulsar la confianza de las empresas para invertir en I+D. En países industrializados, un 50%- 60% de los recursos proviene del aporte de empresas».

Al respecto, Handford señala que el desafío principal del país es aumentar la conciencia de la importancia de la ciencia, en su totalidad, para el desarrollo del país.

«Más específicamente, la biotecnología es una parte de la ciencia y requiere de la generación de confianza entre los investigadores y las empresas, y más aún seguir incentivando la inserción de investigadores en estas empresas, mediante ayudas del Estado».

Opiniones de otros actoresGermán Aroca, Ph.D., director del Doctorado en Biotecnología del Programa Conjunto PUCV UTFSM: «La biotecnología en Chile es de extremada importancia porque permite agregar valor a los recursos naturales que el país posee, desde los minerales a los agropecuarios y forestales. El uso de biotecnologías permite aumentar la eficiencia y, por ende, la productividad de los procesos; es una oportunidad en el desarrollo de productos asociados a la salud con un alto impacto en la población y de alto valor agregado, y además otorga oportunidades de innovación y desarrollo en variados sectores industriales y de servicios».

Dr. Juan Rivadeneira Hurtado, CEO de LIAP: «Chile es un país que necesita mejorar su oferta de productos y servicios exportados. En esa medida nuestro país está llamado a desarrollar una matriz productiva que permita maximizar el valor de nuestros recursos naturales; esto mediante el desarrollo de tecnologías que los transformen en nuevos productos y servicios de alto valor agregado. Desde la perspectiva minera, el desarrollo de toda la industria de la lixiviación de minerales mixtos de cobre, ha generado un gran número de profesionales altamente capacitados en la aplicación de nuevas estrategias de procesamiento.

Dr. Erwin Krauskopf, director de Ingeniería en Biotecnología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UNAB: «La biotecnología es muy relevante para nuestro país dado que esta disciplina tiene potenciales aplicaciones en un amplio espectro de actividades comerciales, desde la extracción del cobre hasta el desarrollo de kits para detectar plagas agrícolas. La consecuencia directa de esto se traduce en beneficios económicos que permitirán al país migrar de una economía basada en la explotación de recursos naturales hacia una economía basada en el conocimiento».

 

Fuente: http://www.edicionesespeciales.elmercurio.com

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